Problema
BalMY Spain necesitaba una plataforma propia para gestionar un programa de fidelidad con dos roles distintos: el consumidor final que acumula puntos con sus compras, y el punto de venta (estanco) que gana recompensas por cada producto BalMY vendido. Las herramientas genéricas no cubrían esta dualidad ni permitían el control y la personalización necesarios.