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Producto digital

Probador virtual: que se vean con tu producto antes de comprarlo.

Gafas, gafas de sol, tintes de pelo, maquillaje o cualquier producto que la gente necesite verse puesto. El cliente abre la cámara del móvil, se ve, y compra con menos dudas. Y devuelve menos, que es donde está el dinero de verdad.

En corto

  • Funciona en el navegador del móvil: sin descargar ninguna aplicación.
  • Sirve para gafas, gafas de sol, tintes y coloración, maquillaje y complementos.
  • El objetivo no es el efecto llamativo: es que se devuelva menos producto.
  • Se conecta con tu catálogo, para que añadir referencias nuevas no sea empezar de cero.
  • Te decimos desde el principio si en tu caso no compensa.

¿Para qué productos tiene sentido un probador virtual?

Tiene sentido cuando el cliente no compra porque no sabe cómo le va a quedar. Esa duda es la que llena el carrito y luego lo abandona, y la que está detrás de buena parte de las devoluciones.

Donde mejor funciona es en lo que se lleva puesto en la cara o en el pelo: monturas de vista, gafas de sol, tintes y coloración, maquillaje, pendientes y complementos. Ahí la diferencia entre una foto de catálogo y verse uno mismo es enorme.

También funciona bien en producto para el hogar, con otro enfoque: en vez de la cámara frontal se usa la trasera para colocar el mueble, la lámpara o el cuadro en el salón real de la persona.

  • Monturas de vista y gafas de sol
  • Tintes, coloración y mechas
  • Maquillaje: labios, ojos, base
  • Complementos: pendientes, gorros, cascos
  • Mobiliario y decoración, colocados en la habitación real

¿Hace falta que el cliente se instale una aplicación?

No, y esto es determinante. Si hay que instalar algo, se pierde a casi todo el mundo por el camino: el que está mirando tu tienda en el sofá no va a abrir la tienda de aplicaciones, buscar, descargar, registrarse y volver.

El probador funciona dentro del navegador del móvil. La persona pulsa un botón en la ficha del producto, el navegador pide permiso para la cámara y ya está viéndose. De la ficha al probador hay un toque.

Eso obliga a cuidar el peso: si tarda en cargar, da igual lo bien que funcione. Los modelos se preparan comprimidos y adaptados a lo que aguanta un móvil de gama media, que es el que tiene la mayoría, no el último modelo de gama alta.

¿Cómo se prepara el catálogo? ¿Hay que modelar producto a producto?

Aquí está la parte que decide si el proyecto es viable o se muere a los tres meses. Modelar a mano cada referencia es carísimo y no escala: en cuanto entra la colección nueva, el probador se queda desactualizado y deja de usarse.

Lo que monto es una cadena de producción. Se crean unos pocos modelos base bien hechos, que son los que definen las formas del catálogo, y a partir de ahí las variantes de color, material y acabado se generan automáticamente. Añadir una referencia nueva pasa de ser un encargo a un proceso de minutos.

Esto es exactamente lo que tengo montado: modelos base trabajados en un programa de 3D, generación y montaje automáticos de las piezas, salida en el formato que entienden los navegadores y un visor web que los muestra. Sobre esa base se adapta a tu producto.

  • Pocos modelos base bien hechos, muchas variantes generadas
  • Color, material y acabado como variantes, no como modelos nuevos
  • Salida en formato ligero, compatible con navegadores móviles
  • Añadir referencias sin depender de nadie cada vez

¿Cuánto se reducen las devoluciones?

No te voy a dar un porcentaje inventado. Cualquiera que te prometa una cifra concreta sin conocer tu catálogo, tu público y tu tasa de devolución actual te está vendiendo humo.

Lo que sí se puede hacer, y es lo que propongo, es medirlo en tu tienda. Antes de montarlo se anota la tasa de devolución por categoría y el porcentaje de carritos abandonados en las fichas afectadas. Después se compara. Con eso sabrás si te compensa, con tus números y no con los de un caso de estudio de otro país.

El probador se puede activar solo en una categoría al principio, precisamente para poder comparar contra el resto del catálogo en el mismo periodo.

¿Cuándo NO deberías montar un probador virtual?

Cuando tu problema no es la duda del cliente. Si vendes poco porque no te encuentra nadie, un probador virtual no arregla nada: es dinero puesto en la parte del embudo que no está rota. Primero tráfico, después conversión.

Tampoco compensa si tu catálogo rota muy rápido y es enorme, con miles de referencias que cambian cada temporada, salvo que la cadena de producción automática se pueda montar de verdad. Si cada referencia va a necesitar trabajo manual, el coste se come el beneficio.

Y no tiene sentido en producto donde lo que decide la compra es el precio o la ficha técnica, no el aspecto. Ahí lo que necesitas es una ficha mejor, no un modelo 3D.

Si tu caso es alguno de estos, te lo decimos en la primera llamada. Preferimos no cogerlo a cogerlo y que no te sirva.

¿Se puede probar el color de un tinte de pelo?

Sí, y es un caso distinto al de las gafas, con su propia dificultad. Una montura es un objeto que se coloca encima de la cara: hay que detectar la posición y ajustar el tamaño. Un tinte no se coloca, se sustituye: hay que separar el pelo del resto de la imagen y recolorearlo respetando el brillo, la sombra y la textura, o el resultado parece un gorro pintado.

El acabado depende mucho del punto de partida. Un tono claro sobre pelo oscuro no da el mismo resultado real que sobre pelo claro, y el probador debe reflejar eso o generará devoluciones en vez de evitarlas. Prometer un resultado que el producto no da es peor que no tener probador.

Por eso en coloración el trabajo importante no es el efecto: es calibrar contra resultados reales para que lo que se ve en pantalla se parezca a lo que sale en el espejo.

¿Cómo se conecta con la tienda que ya tengo?

El probador es una pieza que se coloca en la ficha de producto y se conecta al catálogo, así que no depende de que tu tienda sea de una plataforma concreta. Lo normal es un botón en la ficha que abre el probador con la referencia ya cargada.

Lo que sí hay que revisar antes es cómo están organizadas tus variantes. Si el color y el material están bien estructurados en el catálogo, la conexión es directa. Si están metidos dentro del nombre del producto o en un campo de texto libre, hay que ordenarlo primero, y eso es trabajo que conviene presupuestar aparte para que no haya sorpresas.

Si además la tienda la montamos nosotros sobre motor propio, esto viene resuelto de fábrica.

Preguntas frecuentes

¿Funciona en iPhone y en Android?+

Sí, funciona en el navegador de ambos sistemas, que es lo que permite entrar sin instalar nada. Lo que sí varía es el rendimiento según la antigüedad del móvil, así que el desarrollo se ajusta a lo que aguanta un terminal de gama media, que es el que tiene la mayoría de tus clientes.

¿Necesito fotos especiales de mis productos?+

Para modelos 3D no se parte de fotos, se parte del producto: medidas, materiales y acabados. Si tienes los ficheros de diseño del fabricante, mucho mejor y más barato. Si no, se modela a partir de fotos y medidas reales. Es lo primero que reviso para presupuestar.

¿Las imágenes de la cara de mis clientes se guardan en algún sitio?+

No hace falta guardarlas y por defecto no se guardan: el procesamiento ocurre en el propio móvil y la imagen no sale de ahí. Es la opción correcta también legalmente, porque una imagen facial es un dato personal especialmente sensible bajo el RGPD. Si en algún caso hiciera falta guardar algo, te decimos antes y se documenta.

¿Puedo empezar con pocos productos y ampliar?+

Es justo lo que recomiendo. Empezamos por una categoría o por los más vendidos, medimos qué pasa con las devoluciones y la conversión, y ampliamos si los números salen. Montar el catálogo entero de golpe antes de saber si funciona en tu tienda es la forma cara de hacerlo.

¿Vale también para producto que no se lleva puesto?+

Sí, cambiando el enfoque: en vez de la cámara frontal se usa la trasera y el producto se coloca en el espacio real de la persona. Funciona bien con muebles, lámparas, alfombras y cuadros, donde la duda no es cómo le queda a uno sino si cabe y si pega con lo que ya tiene.

¿Te merece la pena un probador virtual?

Cuéntanos qué vendes y cuál es tu tasa de devolución actual. Con eso te decimos si el probador te va a mover la aguja o si el dinero está mejor puesto en otra parte del embudo. Si la respuesta es que no, también te la doy.

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