Dónde está la exigencia
Hay software donde un error es una molestia y hay software donde un error es dinero y responsabilidad. Si un cálculo redondea mal, si consume la existencia equivocada o si convierte mal las unidades, alguien acaba pagando de más o respondiendo ante un requerimiento de la Administración años después, cuando ya nadie recuerda cómo se hizo.
Esa es la clase de sistema en la que estamos especializados: aritmética decimal exacta en lugar de coma flotante, redondeo conforme a norma, consumo de existencias por capa impositiva, registros que no admiten modificación posterior y reconciliación contra el dato que consta en la Administración. Ese mismo nivel de exigencia se aplica después donde no hay nadie mirando, porque una tienda que cobra dos veces o un almacén que descuadra cuestan igual de caros.
No somos asesoría fiscal. Somos el equipo de desarrollo que lleva la obligación al sistema. El criterio fiscal corresponde al asesor de cada empresa; nuestro trabajo es que el software lo aplique.